DSC_0043Este libro es un billete para realizar un viaje. Muy parecido al que tiene que hacer todos los años la Mariposa Monarca que ilustra la portada del libro. Una mariposa que realiza todos los años de más de 4000 kilómetros cuando va del norte de los Estados Unidos  a México, para luego volver del sur al norte sorteando todo tipo de adversidades y cansancio. Pues bien, vamos a embarcarnos en un viaje lleno de resiliencia parental, resiliencia infantil, muchas lágrimas de rabia, sufrimiento, alegría y cansancio, y sobre todo kilos y kilos de paciencia.  Todo con un objetivo, ser padres y madres. Porque si algo quieren dejar claro es que dimiten del status de personas super desinteresadas y altruistas por luchar contra la injusticia social y las miserias infantiles. Es un libro de cómo se construye una parentalidad social muy parecida a la biológica, con un periodo pre, peri y post adopción. Una parentalidad en la que como en la biológica, todos somos “amateurs” y que se construye en el día. Sin embargo yo, me voy a permitir la osadía de regalarles toda mi admiración, porque si bien comparto con ellas que su primera motivación responde a la necesidad de convertirse en padres y madres, el libro rezuma por todos los costados una sensibilidad exquisita hacia el dolor, solidaridad, y generosidad por encima de todo.

Las páginas nos llevan a diferentes rincones de China, de Siberia, Vietnam, Kazajistán, y del propio estado español, pero sobre todo a los corazones de las autoras que se desnudan a través de de sus relatos para transmitirnos de tú a tú qué es esto de la adopción. Desde las tripas, desde la reflexión, desde el cariño y desde las evidencias científicas abordan aspectos como el racismo, las dificultades que el sistema educativo tiene para dar respuestas a las necesidades de estos niños y niñas, el reto de vincular en un nuevo hogar, con su familia extensa. También abordan los buenos y malos tratos de las instituciones a la hora de dar soporte a dichas familias en sus dificultades, incertidumbres y dolor. Profesionales sensibles, cálidos que contrastan con otros que no sintonizan, que juzgan y que hacen del proceso un viaje más  pedregoso.

Historias con nombres y apellidos, que en cada palabra han puesto un sinfín de emociones, de olores, de horas sin dormir, de saltos de alegría, gritos, besos, abrazos y sonrisas. Historias que no han acabado pero que seguro que dan luz y empuje a otras que han empezado o están por hacerlo más allá de manuales y de grandes ponencias.

María, Inma, Pilar, Mercedes y Loreto acaba con cinco cartas a sus hijos a las que no encuentro palabras para plasmar las emociones que me brotaron. Una traca final para honrar a sus tesoros a través de un viaje hacia el centro de la adopción.

¿Te animas a viajar?

Iñigo Mtz. de Mandojana Valle

Asociaición educativa Biraka, profesionales del buentrato