maríaQueridas madres, acabo de finalizar la lectura de vuestro libro “Mariposas en el corazón”. Y me siento a escribir para vosotras y para mí lo que ha significado el leeros.

En primer lugar os escribo como psicóloga, profesional, experta en psicoterapia infanta-juvenil. Formada en el Master de Loretta Cornejo. He leído todo lo que he podido y ha caído en mis manos, he escuchado testimonios, organizado talleres y trabajado en terapia individual con paciente tos que nacieron en otros países. A través de la consulta han entrado en mi corazón: Africa, Asia, América….

Juntas habéis tejido un texto poderoso, potente, bien enlazado que sostiene una sabiduría que va más allá de las pobres pautas que podemos ofrecer los profesionales. Enhorabuena señoras!

Porque habéis logrado expresaros desde vuestro corazón, desde un pozo más profundo y rico que el de la mera inteligencia.

Estoy segura de que este libro servirá de referencia para otras madres que estén planteándose lanzarse a esta aventura de tejer vínculos.

Os enfrentáis como guerreras a todo lo que “escuece” y que es necesario enfrentar: el descubrimiento de la necesidad de ser madre, la búsqueda del hijo biológico a través de los métodos de reproducción, el duelo por el hijo del útero, la espera interminable, los primeros encuentros, la bidireccionalidad de este camino, la sintomatología de la “depresión post-adopción”, la búsqueda del lugar de cada madre, (la que da la vida y la que la cuida), la rigidez absurda de la burocracia, el lugar de la pareja, la familia, las amistades, las necesidades especiales en el ámbito educativo que nos son atendidas, la incompetencia de los “profesionales”, el amor gratuito, impresionante de las familias de acogida, la historia personal de cada niño que les hace supervivientes, el como hablarles a su medida…. Y sobre todo esto podéis hablar con sencillez y pasión porque sois creadoras de vínculos de amor. La vida os ha hecho profesionales en este tema. Él Master de la Vida os ha repartido el título.

Y ahora, en segundo lugar os quiero hablar como madre y como mujer. La primera vez que escuché hablar de la adopción fue a Loretta Cornejo. Ella me abrió a ese mundo, de hijos del corazón, desde el suyo propio. Como profesional y como madre. Como mujer poderosa, sabia e intuitiva. Me enseñó a mirar con respeto, a comprender a esos niños que me admiran por su fuerza y su alma indomable. Desde aquí, Loretta: gracias.

Y el segundo gran encuentro fue con Loreto Castillo. En ese momento, ella acababa de fundar Afam, y yo me encontraba abriendo el Centro María Zambrano. Y nos reconocimos inmediatamente, como madres, con ese olfato perruno, que me hace decir: “esta es de las mías, es de mi manada”.

Reconozco en Loreto, el alma de la madre, capaz de vincularse por encima de todo, capaz de escuchar gratuitamente, de regalar su experiencia a manos llenas.

Han sido muchas horas de conversaciones, desayunos, proyectos en común, talleres, colaboraciones, apoyo, ver crecer a los niños … Y de confianza recíproca. Es fácil confiar en alguien que trasmite tanta pasión y autenticidad en lo que hace.

Veo en Loreto, en María, en Inmaculada, en Pilar y en Mercedes, en vosotras cinco, el arquetipo de Demeter, la diosa madre, que baja a los infiernos, y se enfrenta con todos los demonios, con el objetivo de buscar a su hija. Vosotras habéis hecho ese viaje hacia el exterior (China, Kazajistán, Rusia), y hacia el interior de vuestra propia fragilidad. Os habéis enfrentado con los fantasmas de la incomprensión, de la espera, del racismo… Y de todo ello habéis surgido con una piel más fina, más sensible a la de vuestros hijos, con una mirada más penetrante. Ahora sois más humanas, más enteras, más capaces de amar… Sois creadoras de vínculos. Re creadoras de la Creación. Ni más ni menos que madres.